Blog

Antialérgicos

Graciela Chaverri - jueves, abril 20, 2017

Las enfermedades alérgicas están entre las seis patologías más frecuentes según la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Las enfermedades alérgicas van a ser una de las epidemias de este siglo. Se dice que, dentro de pocos años, la mitad de la población será alérgica a algo".

ALERGENOS

Polen

El plátano de sombra, el árbol más frecuente en las calles, es una gran fuente de alergias respiratorias cuando se aproxima la primavera. Este árbol causa un 25% de las alergias respiratorias que sufre la población. Por otro lado, el principal foco de reacción alérgica lo emiten las plantas gramíneas, el grano de diferentes cereales que crece en los campos, al que se atribuye un 50% de estas alergias. Las plantas parietarias, las hierbas indeseadas que surgen en plazas o solares abandonados, causan otro 20% de reacciones inmunológicas respiratorias, los cipreses un 15% y los olivos otro 15%.

Es importante que sigas la medicación recomendada por tu médico, conozcas las precauciones a seguir y también los remedios naturales a los que puedes recurrir, como el agua de mar, que puede ayudarte con la molesta congestión nasal.

Ácaros

Es la llamada, de forma común, alergia al polvo. El componente orgánico del mismo, entre los que se encuentran estos diminutos arácnidos prácticamente invisibles al ojo humano, es el que puede actuar como irritante o alérgeno. Ante una exposición continuada, durante largos periodos de tiempo, podemos empezar a sentir síntomas relacionados con la alergia e incluso con el asma.

Pelo de animales

Los factores alérgenos no se encuentran tanto en el pelo, sino en la caspa. Debido a nuestra convivencia en entornos domésticos, la alergia propiciada por el contacto con gatos y perros suele ser la más común, pero lo cierto es que cualquier animal podría causarnos una reacción similar.

Moho

Este microorganismo suelen darse en espacios interiores, cerrados y húmedos, produciendo pequeñas esporas imperceptibles que acaban flotando en la habitación. Pero también son habituales en el exterior, sobre todo en el suelo y en plantas que permanezcan húmedas. Debemos controlar su aparición y desarrollo para evitar las molestas reacciones alérgicas, en muchas ocasiones mal identificadas.

Para tener un mayor bienestar en nuestro día a día, es importante que tengamos un diagnóstico certero, sigamos el tratamiento recomendado por nuestro médico y que no olvidemos las medidas de prevención

La mayoría de nosotros conocemos los antihistamínicos como el fármaco indicado para tratar y aliviar los síntomas de los procesos alérgicos. Este medicamento, como su nombre indica, actúa como un bloqueador sobre los efectos que produce la histamina, una sustancia que producimos de manera natural en nuestro cuerpo, pero también la podemos encontrar en plantas, bacterias y en el veneno de los insectos. La histamina es también la principal causa de todos los síntomas asociados a la mayoría de alergias como son la congestión nasal, la irritación de los ojos y los estornudos que se desencadenan ante la presencia del agente alérgeno al que seamos sensibles;

Los antihistamínicos se clasifican fundamentalmente en tres grupos o generaciones:

  1. Los antihistamínicos de primera generación o antihistamínicos clásicos: también conocidos como sedantes. Son los más antiguos, tienen un uso más extendido y son poco selectivos en su acción, es decir, penetran en el sistema nervioso central, lo estimulan y deprimen, consecuencia directa de esto es que producen un efecto sedante, somnolencia, e incluso apetito. Muchos de sus efectos secundarios se utilizan como método terapéutico, por ejemplo: para el alivio de las náuseas y vómitos, para aliviar el moqueo nasal, el mareo y para tratar el insomnio ocasional. Para mantener sus efectos es necesario tomarlos varias veces al día.
  2. Los antihistamínicos de segunda generación o no sedantes: actúan de una manera más selectiva que los de primera generación, de tal forma que no producen tanta somnolencia. Otra ventaja que presentan es que en la mayoría de los casos para mantener los efectos de alivio del fármaco solo es necesaria una dosis al día.
  3. Los antihistamínicos de tercera generación: derivan de la segunda generación, son una versión "mejorada", que consiguen aliviar los síntomas de la alergia disminuyendo aún más las reacciones adversas.

CLASIFICACIÓN ANTIHISTAMINICOS H1

DE PRIMERA GENERACIÓN - SEDANTES

  • CARBINOXAMINA
  • DIFENHIDRAMINA
  • DIMENHIDRATO
  • PIRILAMINA
  • CLORFENIRAMINA
  • HIDROXIZINA
  • PROMETAZINA
  • KETOTIFENO

DE SEGUNDA GENERACIÓN - NO SEDANTES

  • AZTEMIZOL
  • LORATADINA
  • TERFENADINA
  • CETIRIZINA
  • EBASTINA
  • EPINASTINA
  • FEXOFENADINA
(Loratadina)
(Fexofenadina)

DIFERENCIA DE PRIMERA, SEGUNDA Y TERCERA GENERACIÓN

De primera generación o clásicos:

Estimulan y deprimen el sistema nervioso central. Atraviesan la barrera hematoencefálica, producen sedación y tienen acciones anticolinérgicas. Algunos son: alimemazina, clorfenamina, hidroxicina, clemastina, doxilamina y dexclorfeniramina.

De segunda generación o no sedantes:

No cruzan en grado apreciable la barrera hematoencefálica. No atraviesan la barrera hematoencefálica, no producen sueño y no tienen efectos anticolinérgicos. Algunos son: fexofenadina (Rinport), astemizol, mizolastina, azelastina, cetirizina, ebastina, loratadina, (Talorat) levocabastina, terfenadina y rupatadina.

De tercera generación:

Son enantiómeros activos (levocetirizina) o metabolitos (desloratadina y fexofenadina) derivados de los de segunda generación. Su objetivo es aumentar la eficacia sobre los síntomas alérgicos a la vez que se disminuyen las reacciones adversas. Por ejemplo, la fexofenadina (Rinport) presenta un menor riesgo de producir arritmia cardíaca que la terfenadina. Sin embargo, hay escasa evidencia de alguna ventaja de la levocetirizina o la desloratadina en comparación con la cetirizina y la loratadina(Talorat) respectivamente.


- Causas de las alergias en www.nlm.nih.gov/medlineplus.
- Galán, C., Antunes, C., Brandao, R., Torres, C., Garcia‐Mozo, H., Caeiro, E., ... & Buters, J.T.M. (2013). Airborne olive pollen counts are not representative of exposure to the major olive allergen Ole e 1. Allergy, 68: 809-812


Comments
El anuncio no tiene comentarios.
Post a Comment




Captcha Image

Trackback Link
http://www.corporacionnewport.com/BlogRetrieve.aspx?BlogID=11257&PostID=646347&A=Trackback
Trackbacks
El anuncio no tiene trackbacks.